Armonía con la Naturaleza

Uno de los mayores descubrimientos de la civilización fue darse cuenta que la tierra no es plana y que vivimos sobre una esfera. Hoy estamos en medio de un descubrimiento mucho mayor en relación a la naturaleza de nuestro hogar.  A saber que la Tierra no es solamente redonda sino que es un TODO.El Proyecto de Resolución que el Estado Plurinacional de Bolivia presenta con el co-patrocinio de Argelia, Benin, Bielorusia, Bosnia y Herzegovina, Cabo Verde, Cuba, Dominica, Ecuador, Eritrea, Georgia, Guatemala, Honduras, Mauricio, Nepal, Nicaragua, Paraguay, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucia, Seychelles, Venezuela (Republica Bolivariana de) trata sobre la Tierra como un Todo y la interacción de los seres humanos con ese sistema del cual somos parte.

La expresión “Madre Tierra” es utilizada en esta Resolución para referirnos a la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos, tal cual lo señala la resolución 63/278, que declaró el Día Internacional de la Madre Tierra. La expresión “Madre Tierra” sólo tiene el fin de destacar la relación de los seres humanos con el Sistema del cual somos todos parte.La Tierra es un Planeta Dinámico. Los continentes, la atmosfera, los océanos, los glaciares están en constante cambio, siempre interactuando de múltiples maneras.1

Nuestro proyecto de resolución se denomina Armonía con la Madre Tierra, porque el equilibrio de los seres humanos con la naturaleza está alterándose de forma peligrosa en el último siglo.

Según un Estudio del Programa Internacional Geosfera-Biosfera (IGBP) titulado el Cambio Global y el Sistema de la Tierra, nuestro planeta se comporta como un único, integrado y auto-regulado sistema compuesto de componentes físicos, químicos, biológicos y humanos. Las interacciones y retroalimentaciones entre los componentes son complejas y presentan múltiples escalas temporales y espaciales.

Dicho Estudio señala textualmente: “Hasta hace muy poco en la historia de la Tierra, los seres humanos y sus actividades han sido una fuerza insignificante en la dinámica del Sistema de la Tierra. Hoy en día, la humanidad ha comenzado a igualar e incluso superar a la naturaleza en términos de cambiar la biosfera e impactar otros aspectos del funcionamiento del Sistema de la Tierra. La magnitud, escala espacial, y el ritmo del cambio antropogénico no tienen precedentes. La actividad humana ahora iguala o supera la naturaleza en  varios ciclos biogeoquímicos. El alcance espacial de los impactos es global, ya sea a través de los flujos de los ciclos de la tierra o de los cambios acumulativos en sus estados. La velocidad de estos cambios esta en el orden de décadas a siglos y no de siglos a milenios en referencia al ritmo de cambio comparable en la dinámica natural del Sistema de la Tierra.”2

El 13 de Julio del 2001 científicos de cuatro programas internacionales de investigación sobre el cambio global, – el Programa Internacional Geosfera-Biosfera (IGBP), el Programa Internacional de Dimensiones Humanas del Cambio Ambiental Global (IHDP), el Programa Mundial de Investigación Climática (WCRP) y el Programa Internacional de Biodiversidad DIVERSITAS – aprobaron la Declaración de Ámsterdam sobre el Cambio Global la cual dice: “Las actividades humanas están influyendo considerablemente en el medio ambiente de la Tierra en muchos aspectos, además de las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático. Los cambios antropogénicos de la superficie terrestre, los océanos, las costas, la atmósfera, la diversidad biológica, el ciclo del agua y los ciclos biogeoquímicos son claramente identificables más allá de la variabilidad natural. Son iguales a algunas de las grandes fuerzas de la naturaleza en su alcance y su impacto. Muchos se están acelerando. El cambio global es real y está ocurriendo ahora.”3

Y continúa dicha declaración: “El cambio global no puede ser entendido en términos de un simple paradigma de causa-efecto. Los cambios impulsados por los humanos causan múltiples efectos de tipo cascada que se manifiestan de forma compleja en el Sistema de la Tierra.”

Las actividades humanas sin darse cuenta están desencadenando cambios bruscos con graves consecuencias para el medio ambiente de la Tierra y sus habitantes.

Los efectos de estos cambios no se limitan al cambio climático y afectan otras esferas como son, entre otros:

  • Alteración dramática de la costa y el hábitat marino,
  • Incremento significativo de las tasas de extinción de las especies terrestres y marinas,
  • Mayor concentración de Nitrógeno y Metano en la atmosfera
  • Importantes perdidas de la capa de ozono
  • Incremento inusual de la temperatura
  • Mayores frecuencias de grandes inundaciones y desastres naturales
  • Perdidas significativas de bosques tropicales

La segunda mitad del Siglo 20 ha sido el punto de partida para una serie de actividades humanas que se han acelerado de forma dramática a finales del siglo pasado. Los últimos 50 años han sido, según varios estudios científicos, los de “mas rápida transformación de la relación humana con el mundo natural en la historia de la humanidad4.

Estas actividades humanas

  • se están aproximando o ya están excediendo  la magnitud de algunas de las grandes fuerzas de la naturaleza,
  • están operando a una velocidad que sobre pasa las tasas de variabilidad normal de la tierra a lo largo por lo menos los últimos 420,000 años de los cuales existe registro debido a datos obtenidos de la costra de hielo de Vostok.
  • tomando su magnitud, extensión, frecuencia y simultaneidad han provocado en términos científicos un “estado no-análogo”, un estado nunca antes visto, en la dinámica y funcionamiento del Sistema de la Tierra.

El impacto de las actividades humanas es tan grande que Paul Crutzen, premio Nobel de química, y otros científicos plantean que estamos en una nueva época geológica: La Era Antropocena.

El análisis de la tierra como un sistema y su relación con la actividad humana es un tema de gran importancia en el mundo científico y académico. La “Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio” (NASA) en su programa “Earth Science Enterprise” se plantea la siguiente pregunta: ¿Cómo está cambiando la tierra y cuales son sus consecuencias para la vida en la tierra? Y de forma mas especifica: ¿Cómo el Sistema Tierra esta respondiendo a los cambios naturales y humanos? Y ¿Cuáles serán las consecuencias de estos cambios en el Sistema de la Tierra para la civilización?5

La inclusión de un ítem en la agenda titulado “Armonía con la Madre Tierra” busca promover esa reflexión debate y desarrollo de propuestas a nivel político intergubernamental.

Este ítem permitirá discutir el tema de la Tierra de forma holística, global, en su integralidad. Reconocemos y compartimos los avances de la agenda ambiental de las Naciones Unidas a nivel de la Biodiversidad, la capa de Ozono, la desertificación, el cambio climático y otros sectores, pero estamos convencidos que ello necesita ser complementado con una aproximación mas integral dados los graves impactos globales que estamos viviendo.

El conocimiento humano siempre avanza complementando la perspectiva general con la particular, la aproximación sectorial con el abordaje global.

La propuesta de resolución busca desarrollar una perspectiva de equilibrio entre los seres humanos y la Naturaleza. Creemos que los conceptos de supremacía humana sobre el medio ambiente son absolutamente obsoletos a estas alturas. De ahí la importancia del concepto de armonía, que busca tanto el bienestar humano presente y futuro, como el de la naturaleza. Porque no puede haber bienestar ni desarrollo humano si destruimos nuestra madre tierra.

1,360 expertos de 95 países que participaron de la “Evaluación de los Ecosistemas del Milenio” realizada a solicitud del Secretario General Koffi Annan entre los años 2001 al 2005, plantean que al analizar y definir las acciones que influyen sobre los ecosistemas es necesario tomar en cuenta no sólo el bienestar humano sino también los valores intrínsecos de las especies y los ecosistemas. “El valor intrínseco es el valor de algo en si y por si mismo, independientemente de su utilidad para alguien mas.”6

No se trata de practicar el status quo o la inercia para no afectar a la naturaleza. La vida de los seres humanos conlleva siempre un grado de afectación al planeta tierra. El desafío de la humanidad es que esa afectación no sea tal que acabe rompiendo el equilibrio del sistema Tierra revirtiéndose contra el propio desarrollo humano.

Nuestra resolución coloca en el centro a los seres humanos y a la naturaleza. Nuestro objetivo es complementar y profundizar el concepto de desarrollo sostenible desde la perspectiva de la humanidad y las generaciones futuras, y desde la perspectiva de la naturaleza y del sistema socio-ambiental en su conjunto.

El concepto de armonía con la naturaleza está en varias declaraciones multilaterales y regionales como son:

  • Carta Mundial de la Naturaleza, Naciones Unidas 48va Asamblea General. 28 de Octubre de 1982
  • Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Río de Janeiro, Brasil, 3 – 14 de Junio de 1992
  • Declaración de Santiago, II Cumbre de las Américas. Santiago, Chile, 19 de Abril de1998
  • Declaración sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible de la Región de los Cárpatos y el Danubio. Bucarest, Rumania, 30 de Abril del 2001
  • Tratado Constitutivo de UNASUR, Brasilia, Brasil, 23 de Mayo del 2007
  • Quinceava Declaración de la Cumbre de SAARC. Colombo Sri Lanka, 3 de Agosto del 2008
  • Declaración Final de la VII Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno del ALBA-TCP. Cochabamba, Bolivia, 17 de Octubre del 2009

De aproximadamente 200 ítems que tiene la Agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas, unos 10 tratan sobre el medio ambiente y el desarrollo sostenible, y ninguno se enfoca de manera directa en la relación holística, global e integral, entre los seres humanos y el sistema tierra como un todo. Por eso consideramos urgente la inclusión de este ítem.

Como lo señala la “Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio” (NASA): “Cambios a escala global requieren de una perspectiva global, y cambios locales y regionales pueden ser solo entendidos totalmente en su contexto global. El integrar nuestro entendimiento científico sobre los componentes principales del planeta Tierra para lograr un entendimiento holístico de su funcionamiento como sistema es un paso esencial para predecir confiablemente su curso futuro de cambio.” 7

En la consideración del tema proponemos empezar por lo que los Estados ya estamos haciendo a nivel científico, de gestión ambiental y normativo. Compartir las experiencias, practicas y visiones, y comenzar a discutir posibles iniciativas comunes e intercambiar opiniones sobre el alcance y contenido de una posible declaración de principios y valores éticos para una vida en armonía con la Madre Tierra. El informe del Secretario General que solicitamos en este proyecto de Resolución, donde se recoja el criterio de los Estados Miembros y del Sistema de las Naciones Unidas, aportará elementos valiosos para iniciar este proceso.

Planteamos empezar por un abordaje de lineamientos generales, no vinculante, para comenzar a avanzar en un tema relativamente nuevo y complejo. Disponer de un marco general permitirá desarrollar nuevas y fortalecer algunas iniciativas existentes en el ámbito global.

En la Declaración de Ámsterdam sobre Cambio Global, a la cual hemos hecho referencia, los científicos de la Ciencia del Sistema Tierra plantean que: “Se necesita con urgencia un marco ético para la gestión global de la Tierra y las estrategias para la gestión del Sistema. La aceleración de la transformación humana del medio ambiente de la Tierra no es sostenible. Por lo tanto, los negocios de manera habitual (Business as Usual) de tratar con el Sistema de la Tierra no son una opción. Tienen que ser sustituidos tan pronto sea posible por estrategias deliberadas de buena gestión que sustenten el medio ambiente de la Tierra, cumpliendo los objetivos de desarrollo social y económico.”

Ese marco de principios y valores éticos para una vida en armonía con el Sistema Tierra tendría que recoger los importantes avances de la Carta Mundial de la Naturaleza, la Declaración de Río profundizándolos y ajustándolos a la experiencia y los desafíos que nos plantea la realidad global del Siglo XXI.

Para que las normas internacionales sean eficientes, atractivas y tengan respaldo es necesario que estén en consonancia con los valores que guían la conducta de las personas. En esa medida debemos tratar de ponernos de acuerdo sobre bases éticas comunes. La ética es la norma minima que hace posible una vida colectiva. El mundo en esta nueva era Antropócena necesita una base ética sobre la cual apoyarse.

La capacidad de la humanidad para adaptarse al futuro se basa en su diversidad cultural y en la diversidad biológica del planeta. Estas dos diversidades son parte del patrimonio mundial, de los bienes comunes de nuestra Madre Tierra.

Los humanos tenemos que entender la naturaleza y su reglas de funcionamiento intrínseco que también nos incluyen a nosotros. Todos los habitantes de la tierra compartimos un mismo destino común. Todos vivimos en un mundo donde todo esta interconectado y es interdependiente de todo. No importa donde vivamos, lo que hagamos afecta a nuestra madre tierra y a todos nosotros.

Es nuestra intención que esta resolución sea aprobada por consenso preservando la esencia de nuestro planteamiento. En esa medida queremos trabajar con todas las delegaciones para absolver sus inquietudes y recoger sus propuestas de forma tal que todos seamos activos participantes de este gran desafío que tenemos en el siglo XXI.

Muchas gracias

Embajador Pablo Solón
Nueva York, Noviembre 12 de 2009
Discurso de Presentación del proyecto de Resolución de Armonía con la Naturaleza en la Segunda Comisión de las Naciones Unidas.  


[1] http://nasascience.nasa.gov/earth-science
[2] “Global Change and the Earth System: A Planet Under Pressure” (2004), W. Steffen, A. Sanderson, P.D. Tyson, J. Jäger, P.A. Matson, B. Moore III, F. Oldfield, K. Rich ardson, H.J. Schellnhuber, B.L. Turner, R.J. Wasson, published by Springer-Verlag Berlin Heidelberg New York. ISBN 3-540-40800-2.
[3] http://www.essp.org/index.php?id=41
[4] “Global Change and the Earth System: A Planet Under Pressure” (2004)
[5] http://earthobservatory.nasa.gov/Features/ESE/index.php
[6] http://www.millenniumassessment.org/en/Synthesis.aspx
[7] http://nasascience.nasa.gov/about-us/science-strategy/past-strategy-documents/earth-science-enterprise-plans/ESE_Strategy2003.pdf

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